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Diversas investigaciones demuestran que la mayoría de las personas requiere de 7 a 8 horas de sueño para funcionar óptimamente. Si no logras dormir suficiente por la noche, puedes comprometer tu salud e incluso puedes llegar a acortar tu vida. Desde la infancia hasta la vejez, los efectos de la falta de sueño pueden incidir profundamente sobre la memoria, el aprendizaje, la creatividad, la productividad y la estabilidad emocional, así como sobre tu salud física.

Especialistas de diversas facultades de medicina, han establecido que diversos sistemas corporales se ven afectados negativamente por la falta de sueño, como el corazón, los pulmones, los riñones, entre otros. El apetito, el metabolismo y el control de peso pueden variar debido a una mala o corta noche de sueño. El sistema inmune (la resistencia a enfermedades), la sensibilidad al dolor, los reflejos, el humor y la función cerebral se ven seriamente afectados si no dormimos lo suficiente con una calidad óptima.

 Riesgo de obesidad y enfermedad coronaria

Varios estudios han vinculado la falta de sueño con el aumento de peso. Los noctámbulos con falta de sueño no solo tienen más tiempo para comer y beber, sino que sus niveles de hormona leptina, que le dicta al cerebro que ha consumido la suficiente comida, son más bajos en las personas privadas de sueño, mientras que los niveles de grelina, que estimula el apetito, son mayores.

A lo anterior, podemos agregar que el metabolismo se desacelera cuando el ritmo circadiano y el sueño de la persona son interrumpidos. Si estos efectos no se contrarrestan con más ejercicio o una reducción en el consumo de calorías, esta desaceleración puede sumar hasta 4,5 Kilogramos por año.

La capacidad del cuerpo para procesar la glucosa también se ve afectada adversamente, lo cual  puede resultar al final con una diabetes tipo 2. En un estudio se les impidió a hombres jóvenes y saludables dormir más de 4 horas por noche durante seis noches consecutivas, los cuales terminaron con niveles de insulina y azúcar en la sangre similares a los de personas consideradas pre diabéticas.

Los riesgos de enfermedades cardiovasculares y embolia son mayores en personas que duermen menos de seis horas por noche. Incluso una sola noche de sueño insuficiente puede causar elevaciones de presión arterial durante todo el día en personas con hipertensión.

La falta de sueño también se asocia con la calcificación de arterias coronarias y mayores niveles de factores inflamatorios vinculados a la enfermedad cardíaca. En términos de la enfermedad cardiovascular, dormir demasiado también puede tener riesgos. Se han encontrado tasas mayores de enfermedad cardíaca entre hombres y mujeres que duermen diariamente más de nueve horas.

Sueño y cáncer de mama

El riesgo de cáncer también pude elevarse en personas que no logran dormir suficiente. Un estudio Japonés de casi 24000 mujeres entre los 40 y 79 años de edad, concluyó que quienes duermen menos de seis horas por noche, tenían mayores probabilidades de enfermar de cáncer de mama que las mujeres que dormían sus ocho horas diarias.

El aumento en el riesgo pudiera resultar de la secreción disminuida de la melatonina, la hormona del sueño. Bajos niveles de melatonina conduce a un riesgo mayor de padecer cáncer de mama.

¿Qué pasa con los niños?

Los más pequeños también pueden experimentar alteraciones hormonales a raíz de no dormir suficiente. La hormona de crecimiento es liberada durante el sueño profundo, pero ésta no solo estimula el crecimiento de los niños, sino que también estimula la masa muscular y repara células de tejidos dañados tanto en niños como en adultos. Es posible que la falta de sueño en niños y en adultos provoque trastornos en el déficit de atención y, en algunos casos, se vea relacionado con hiperactividad en algunos niños.

Sistema inmune

Durante el sueño, el cuerpo produce citoquinas, hormonas celulares que contribuyen a combatir infecciones. De aquí que quienes duermen poco pudiesen ser más susceptibles a infecciones cotidianas como resfriados o gripes. En un estudio realizado, encontraron que quienes dormían menos de siete horas por noche, tenían posibilidades tres veces mayores probabilidades de padecer de síntomas de resfriado cuando eran expuestos a un virus causante de éste.

 

 

Nuestro cerebro

Algunos efectos más comunes de dormir muy poco se relacionan con procesos mentales como el aprendizaje, memoria, juicio y resolución de problemas. Durante el sueño, se codifican nuevos caminos del aprendizaje y la memoria en el cerebro, al mismo tiempo es necesario dormir suficientes horas para que esos caminos funcionen de una manera óptima. La gente que está bien descansada es más capaz de aprender una tarea y tienen además probabilidades mayores de recordar lo que ha aprendido. El deterioro cognitivo que acompaña con tanta frecuencia al envejecimiento pudiera resultar parcialmente de falta crónica de sueño.

Al no dormir suficientes horas, el pensamiento se vuelve más lento, es más difícil concentrarse y prestar atención, y la gente tiene mayores probabilidades de tomar malas decisiones y correr riesgos sin justificación. Como podréis suponer, estos efectos pueden ser desastrosos cuando se está conduciendo un vehículo motorizado o una máquina peligrosa, entre otras cosas.

En pruebas de manejo, las personas privadas de sueño se desempeñan como si estuvieran ebrias, y no hay cantidad de café o aire frío que pueda anular dichos efectos negativos.

En conclusión

Cuando visiten a su médico, informen a éste cuántas horas duermen por la noche y con qué calidad lo hacen. Esta información puede ser importante para su salud física, presión arterial y nivel de colesterol, entre otras cosas.

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