Ocio y cultura

Hula: arte efímero en la naturaleza

Sean Yoro, más conocido en el mundo del street art como Hula, es un artista y surfero hawaiano que pinta murales en espacios rodeados de agua.

Es autodidacta, amante del mundo del tattoo y del graffiti. A raíz de ello, se planteó una nueva forma de expresarse artísticamente: pinta retratos de mujeres en la naturaleza, especialmente en espacios abandonados donde hay agua. Surf y graffiti agarrados de la mano para dejarnos boquiabiertos. Su arte es efímero, ya que en cualquier momento puede subir el nivel del agua hacer desaparecer sus dibujos.

¿Qué siente y cómo lo expresa?

Hula se diferencia de otros artistas en cuánto a su técnica.  Su arte pretende hacernos reflexionar sobre el medio ambiente, por eso, utiliza pintura al óleo, no tóxica y 100% biodegradable para no contaminar el entorno natural.

Además, todos sus proyectos esconden un mensaje moral detrás para hacernos reflexionar. Por ejemplo, para realizar uno de sus trabajos más recientes viajó hasta Islandia. Allí pintó el retrato de una mujer en un iceberg, desprendido de un glaciar cercano, con el que pretendía encender el sentimiento de emergencia sobre el cambio climático.

«A» o «Ana» – Sean Yoro ©

Creación in situ

Hula no cuenta con un procedimiento establecido para la creación de sus obras. Las planifica una a una. Habitualmente, concibe las ideas basándose en lugares que ha visitado o explorado. Después planea el proyecto adaptándolo al entorno, y, finalmente, lleva a un equipo consigo para que le ayude a ejecutarlo.

¿Por qué casi todas sus obras las protagonizan mujeres?

La figura de la mujer es muy recurrente en el mundo del arte y en el caso de Hula no es una excepción.  Según explica en Traveler.es, en diferentes culturas y mitos se considera que la naturaleza es femenina. Además, cree que encajan bien con los entornos y producen emociones únicas en la obra.

Maka’u – Sean Yoro ©

Su mural preferido, Maka’u, está protagonizado por una mujer en lucha constante. Fue pintado en lo alto de una catarata, en el punto preciso donde el agua empieza a caer.

Yoro, también en Traveler.es, explica como fue la experiencia de pintarlo: “Era uno de los proyectos más arriesgados a los que me enfrentaba y pensamos en abandonar varias veces. Me acuerdo de que la primera vez que vi la catarata me pregunté cómo nos habíamos metido en esto. Fue muy difícil lidiar con la corriente de agua y su aumento, pero finalmente decidimos hacerlo. Ha sido la pintura que más satisfacción he sentido al terminar. Pone de manifiesto algo que siempre ha estado presente en mi carrera artística: la idea de que tienes que arriesgar todo una y otra vez para conseguir el mayor éxito”.

 

 

 

 

 

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