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Tu Cama Sobre La Ventana

No se por qué, pero siempre me han llamado la atención los dormitorios que tienen la cama contra la ventana, utilizando la propia ventana como cabecero. Visualmente me parece una posición de lo más atractiva, no sé si lo será tanto si hablamos de lo práctico…
En España no es muy común ubicar la cama bajo una ventana, pero en países como Estados Unidos es una opción muy aplaudida. Siempre he tenido la opinión dividida al respecto, ya que estéticamente me gusta, si se decora de manera adecuada, pero siempre me ha producido inquietud dormir bajo un ventanal.
La fragilidad del cristal y la falta de intimidad han sido argumentos más que suficientes para desistir en la idea y han podido con el increíble efecto que crea una paño de luz sobre la cama.
Creamos o no en los preceptos del Feng Shui, apuntaremos como dato que esta doctrina lo desaconseja, ya que según dicen crea una fuerte corriente de Chi que crea malestar.

A la hora de colocar el lecho de descanso bajo la cama hay que asegurarse de contar con un cerramiento de muy buena calidad, ya que las corrientes de aire (que no de Chi) pueden ser muy perjudiciales durante el descanso, pudiendo producir afecciones de las vías respiratorias y dolencias musculares.
También debemos tener en cuenta como vamos a ventilar la habitación, ya que la apertura puede resultar muy incómoda. Subirnos a la cama día tras día para abrir las ventanas puede resultar a la larga un engorro.
Estéticamente es una gran baza. Si la ventana es bonita, cuenta con barrotillo o tiene una estructura singular como una bay window o una hoja abuhardillada, se convertirán en un cabecero de gran impacto.
Por otro lado, una tarde de lectura recostados en la cama disfrutando de la luz natural directa puede ser muy satisfactoria. Contar con un cabecero que proyecte luz natural es un privilegio.
Con todas estas pegas, y alguna que otra ventaja, la decisión está en cada uno. Yo seguiré envidiando el arrojo de quienes se atreven con esta opción mientras duermo junto a un tabique y veo las estrellas de reojo.

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