Mientras dormimos, en el cuerpo se suceden varios ciclos de sueño que han sido estudiados y clasificados en distintas fases. Una de esas etapas se caracteriza porque en ella se desarrollan los sueños. Es una fase curiosa en que los músculos están en el máximo estado de relajación, pero otros sistemas corporales muestran una gran activación. Las partes de nuestro cerebro relacionadas con los recuerdos recientes, las emociones y las imágenes visuales tienen una gran actividad y son ellas las que forman los sueños y las pesadillas.

Nunca ridiculices a tu hijo cuando tiene una pesadilla. No hace falta que le enfrentes con el absurdo de lo que ha soñado. No te entendería. Debes comprender la fuerza de su miedo e intentar que lo supere.

Por qué ocurren las pesadillas

Lo más probable es que las pesadillas de tu niñito estén relacionadas con algo que haya ocurrido justo antes de acostarse, como el haber escuchado un cuento que lo asustó o haber visto un programa de televisión que lo enojó o molestó de alguna manera.

Las situaciones de estrés también pueden provocar pesadillas. La hora de acostarse puede de por sí ser motivo de ansiedad para el niño, sobre todo si está en la edad en que le cuesta separarse de ti. El estar enfermo o alejado de uno de sus padres por un periodo de tiempo también puede causarle estrés a un niño.

Pero trata de no preocuparte o culparte. Los problemas emocionales no están ligados a las pesadillas, y un mal sueño ocasional es algo normal a esta edad. Probablemente no tiene nada que ver con algo que hiciste o dijiste.

Actúa bien

Atiende a tu hijo cuando despierte asustado. Es importante que lo consueles físicamente, por eso abrázalo o frótale la espalda hasta que se calme. Asegúrate de que su muñequito favorito esté a su lado y que la lucecita nocturna esté encendida.

Sólo recuerda que si te traes a tu niño a tu cama para tranquilizarlo, podrías iniciar una costumbre que después será difícil de eliminar. Háblale acerca de la pesadilla si tiene edad suficiente para comprenderlo. Recuerda, sin embargo, que decirle “no ha sido más que un sueño” no le servirá de consuelo, puesto que a esta edad todavía no entiende la diferencia entre los sueños y la realidad.

Cómo evitar las pesadillas

No hay un método infalible, pero si creas una rutina tranquila antes de acostar a tu hijito (un baño calientito, un cuento alegre, una canción, y una luz o lamparita nocturna) puedes ayudar a alejar sus pesadillas.
Procura leerle cuentos donde la hora de dormir esté asociada a situaciones tranquilas y alegres, como el clásico Buenas noches luna de Margaret Wise Brown. Si las pesadillas continúan y tu niño sigue teniendo mucho miedo a la hora de ir a la cama, coméntalo con el médico. Puede que las pesadillas sean una indicación de algún problema en su rutina diaria.

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