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La almohada…. La gran olvidada en el descanso, que error más grande. Elegimos todo aquello que nos parece primordial: un buen colchón, una base adecuada, cabezal, juegos de cama, pero ¿y la almohada?; acostumbra a ser la última elección de todas. Esto no es incorrecto, ya que la almohada se debe elegir en función de la firmeza del colchón que elijamos y de nuestra postura de descanso más habitual, pero por favor, dediquemos un poco de tiempo en su elección, ya que una mala posición de la cabeza y el cuello (vértebras cervicales) afectará a la parte inferior de nuestra columna vertebral. Hay una innumerable cantidad de modelos, materiales y alturas en este campo del descanso, y eso no es casual, responde a la necesidad de poder adaptarse a cada uno de los usuarios y a sus hábitos de descanso. Sin una buena almohada no podemos tener la esperanza de dormir bien ni de descansar de manera adecuada y eso en condiciones normales, si tenemos alguna afección o pequeña lesión vertebral, el caso se complica. La función de la almohada es la de sostener la cabeza de la manera más alineada posible con el resto de la columna vertebral y además dar el apoyo justo para que nuestros músculos cervicales no ejerzan de contra equilibrio para mantener esa posición.

¿Qué debemos tener en cuenta para la elección de la almohada?:

1.- En que posición dormimos:

Si dormimos boca arriba, necesitamos una almohada de dureza y altura media, entre 10 y 13 centímetros y con una longitud mínima que supere la anchura de los hombros. Si nuestra postura más habitual es la de dormir de lado, necesitaremos una almohada alta, hasta unos 15 cm. Las almohadas más finas, entre 8 y 10 cm se recomiendan especialmente para aquellas personas que duermen boca abajo y para niños aunque es posible que lo mejor sea no usar almohada, no es dañino en esta posición.

2.- Almohadas Cervicales:

Si padecemos alguna patología en el cuello puede ser adecuada una almohada cervical de forma específica, con curvatura fisiológica que dan mayor apoyo y soporte a la zona lesionada y a la cabeza, reduciendo así el estrés que sufren las vértebras.

3.- Hay que probar antes de comprar:

Así como probamos un sofá o un colchón, es necesario probar la almohada que nos corresponda. La mejor manera de saber la altura de la almohada que necesitamos, sea que dormimos de lado o sea que dormimos boca arriba es apoyándose en la pared, si, en la pared. Si dormimos boca arriba, apoyando los talones en la pared al igual que la espalda, la altura de la almohada que necesitamos, es la que queda entre la cabeza y la pared. Si dormimos de lado, nos apoyaremos en la pared con el hombro. Una vez descubierta esta distancia, entre cabeza y superficie plana, elegimos la almohada y la probamos en la tienda, en una cama de dureza similar a la nuestra. Hemos de relajar el cuello y sentir que éste y la cabeza se aguantan sin esfuerzo ninguno.

4.- ¿De qué material?:

Los materiales que se usan para la fabricación de almohadas son variados: látex, fibra, pluma, espumaciones, etc.… Las almohadas de pluma son adecuadas para aquellas personas que duerman boca abajo, ya que son muy suaves y ligeras. No muy aconsejables para alérgicos a los ácaros. Las de Látex, gracias a su estupenda elasticidad, es ideal para dormir de lado o boca arriba; también es aconsejable para la gente que tiene un índice de masa muscular superior a la media. Las almohadas de viscoelástica, no son aconsejables ni para niños ni para gente que se mueve  mucho en la cama. Por lo que hace a las almohadas de fibra, la variedad entre ellas es enorme, tanto en dureza como en altura, hay que prestar especial atención en su elección y hay que tener en cuenta que pierden altura y dureza con el tiempo.

Hay que tener en cuenta 3 aspectos fundamentales

Como ya hemos visto, elegir la mejor almohada no es tarea fácil, pero resumiendo lo dicho, es necesario recordar que hay tres aspectos fundamentales a tener en cuenta cuando estemos haciendo nuestra elección:

1.- Hemos de tener presente que l relleno o materia de la que está hecha la almohada determina la firmeza o suavidad de ésta y puede afectar en positivo o negativo a las alergias.

2.- Hay que tener muy en cuenta las diferentes posturas que adoptamos al dormir.

3.- No nos olvidemos tampoco de nuestras necesidades ergonómicas, si tenemos alguna dolencia y nos es necesario alguna almohada con forma especial.

Con todo esto, solo queda que os toméis el tiempo necesario para elegir vuestra almohada, lo agradeceréis. Buena suerte.

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